Se acabó la indiferencia

Hace más de un mes, a partir de dos casos de abuso sexual ocurridos en las inmediaciones del centro Prebisch, los estudiantes decidimos no mirar al costado y nos pusimos en pie de lucha contra la violencia de género. Iniciamos de este modo la toma de las facultades de Filosofía y Letras y Psicología, a las que luego se sumaron Ciencias Naturales, Artes y Educación Física. Estas medidas de fuerza dieron lugar a un profundo proceso de organización: asambleas de cientos de estudiantes, comisiones de elaboración de proyectos, miles de personas en las calles denunciando la complicidad de la policía y el gobierno y diciéndole basta a la impunidad.

Hemos terminado de romper con la cultura del “no te metas” amasada en los 90, que sumió a la juventud en la indiferencia. Pusimos en cuestión a los centros de estudiantes, conducidos por agrupaciones que se limitan a resolver asuntos burocráticos. Al no sumarse a esta lucha histórica, no respondieron a las necesidades y demandas actuales de los estudiantes. Se evidenció así una fuerte crisis de representación, al desligarse la conducción de los centros de estudiantes del movimiento estudiantil por estar ligados a las autoridades del rectorado.

Los estudiantes salieron de las cuatro paredes del aula para movilizarse en las calles y decirle basta a la violencia de género. Después de muchos años, expresiones como “comedor universitario” y “boleto estudiantil” volvieron a escucharse y se constituyeron en la agenda prioritaria para construir una universidad verdaderamente pública, gratuita e inclusiva.

La inmensa fuerza que cobró el movimiento estudiantil obligó a las autoridades a reconocer a las asambleas y sus voceros, permitiendo su ingreso en las comisiones “oficiales” de comedor, en igualdad de condiciones que las conducciones de los centros de estudiantes y la FUT.

Sabemos que aun nos quedan grandes objetivos por delante en nuestra histórica lucha por una universidad pública. Exigimos las implementación de las leyes 26.150 de Educación Sexual Integral y la ley 26.485 de violencia contra la mujer. Sabemos, de todos modos, que sólo podremos combatirla si todos los estudiantes y la sociedad nos organizamos. Durante estos días de toma, más de 300 tucumanxs participaron del Encuentro de Mujeres y LGTBI y votaron un plan de lucha marcando acciones a futuro. El movimiento estudiantil, además, hizo aparecer de las redes de trata a una adolescente de quince años. Logramos así instalar la problemática de la violencia de género en toda la sociedad.

En esta nueva etapa que se abre, debemos asumir nuestro protagonismo en la sociedad. Si bien muchos miembros de la comunidad educativa no apoyaron la metodología, es innegable que esta lucha nos convoca a todos por igual como miembros de una misma sociedad. Sólo mediante la organización podremos generar instancias concretas para luchar por una universidad de todxs.

 

¡LOS ESTUDIANTES NO CAMBIAN DE IDEA, PELEAN POR LA EDUCACIÓN!

 

¡SUMATE!

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