¿POR QUIÉN SUENAN LAS CAMPANAS?

De Pedro Arturo Gómez, investigador y docente de la U.N.T.

Frente al escozor que genera la actual toma de Facultades en algunas zonas de la comunidad docente y ante el reciente comunicado de las autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras, en el cual se podría escuchar “la otra campana”, anoto lo siguiente.

La toma de Facultades y de cualquier otro edificio institucional es una táctica -entre otras- dentro de un plan lucha, cuyos objetivos, trazado y desarrollo legitiman el uso de esta herramienta de protesta. Deberíamos, por lo tanto, analizar y discutir el trazado del plan de lucha y los objetivos en este caso concreto de las tomas de la Facultad de Filosofía y Letras y la de Psicología, teniendo muy en cuenta acontecimientos como la nutrida movilización que ocupó el jueves el patio del Rectorado. Podemos examinar y debatir la formulación de los reclamos en el petitorio presentado a las autoridades de la UNT, pero no podemos ignorar que tanto las tomas como la movilización no fueron decisiones tomadas por un puñado de estudiantes levantiscos, manipulados por “partidos totalitarios” como afirmó puertas adentro el Rector, como si se tratara de hordas de ratas arrastradas por algún flautista de Hamelin. Más allá de lo razonable de gran parte de las demandas, en este estallido -que no tiene nada de antojadizo, nada de trance colectivo- pulsan malestares que es necesario advertir y discernir, para lo cual es necesario también contar con conciencia política. Y puestos a discernir -tarea de interpretación de lo social con la que deberíamos comprometernos los docentes antes que repudiar la toma- se hace evidente, sin un gran esfuerzo de exégesis, que el eje de estos malestares es la crisis del presupuesto universitario. Ante esto y ante la aprensión que a no pocos de mis colegas les provocan estás tácticas de lucha, pregunto ¿cuánta más precarización laboral, cuánta más expansión del régimen de interinatos, cuánta más oscuridad en el manejo de las cuentas de la UNT hace falta para que resulten legítimas acciones de politización radicalizada? ¿Cuánta más erosión de las bases materiales y de las estructuras de pensamiento de nuestra vida académica hace falta para que nos suene la hora del estallido? El señor Rector proclamó ese mismo jueves, durante la plataforma digital Centenario UNT, que la verdadera universidad no es la de los que toman Facultades ni la de esos que marchan, sino la que hacen los estudiantes que estudian, los profesores que dan clases y los investigadores que investigan. En otras palabras, la verdadera universidad para el señor Rector es la del academicismo ombliguista, la de la celebración autoindulgente, la del pensamiento crítico obturado; esto es, la universidad alienada. Aquí no se trata de lentitudes burocráticas ni de errores del sistema, se trata de la lógica misma del sistema, esa lógica que es la que viene minando el tan nombrado “desarrollo académico”, la que socava en verdad el orden democrático e igualitario. La naturalización de esta lógica es el horizonte del rechazo hacia las tomas, el horizonte de donde provienen las mismas campanadas de siempre que llaman a la aceptación resignada, cuando no a la subordinación. Es hora de que suenen otras campanas, es hora de que nos pongamos en condiciones de interpretar qué dicen esas campanas.

 

 

4 pensamientos en “¿POR QUIÉN SUENAN LAS CAMPANAS?

  1. Estimado Pedro, el de la aguda pluma. Estoy de acuerdo con su líbelo, en líneas generales. Yo le agregaría una cuestión más. Según ha sido mi experiencia (como estudiante y docente después) y también lo que he visto repetirse, el movimiento estudiantil jamás pudo superar el nudo gordiano que significa, a mi juicio, claro, el inmediatismo. De lo que me ha tocado ver en mi vida universitaria, nunca he visto que el movimiento estudiantil pueda plantearse una agenda a mediano, y menos, a largo plazo. Indudablemente la Toma ha capturado ciertas “estructuras de sentimiento” que andaban anidando en la subjetividad del alumnado “sublevao”. Será cuestión de tratar de desenmarañarlas, ponerlas en claro, darle un orden de prioridad a cada una y trazar la lucha corto, mediano y largo plazo, de ser posible. De lo contrario, me parece que ocurrirá lo que otras tantas veces, el movimiento se disolverá, dejando muchas cosas sin resolver por dos, tres, cuatro y hasta cinco años, hasta la próxima Toma, bah. La Toma es una herramienta política que tiene su costo, por lo que habría que capitalizar todo lo que sea posible sus beneficios: conciencia, colectivismo, solidaridad, autonomía, criticismo, dignidad, utopías, etc

    Fulvio

  2. Pedro y Fulvio, dos brillantes plumas. Uno el joven luchador, enérgico y claro, el otro maduro y reflexivo, sobre la base de su experiencia de luchas pasadas. Ambos han superado totalmente el motivo inicial de las protesta, que, creo, fue la situación de las compañeras violadas. Esto es lo que diluye las luchas y genera rechazos reaccionarios. Las compañeras victimas necesitan de un fuerte y continuo apoyo. Recuerden a Paulina y tantas otras victimas que fueron olvidadas o abandonadas.

  3. Coincido hondamente con todas estas plumas que están escribiendo la historia de dos Facultades tan cercanas y, con ella, la de toda nuestra Universidad; y, si continúa -como proyectan Pedro y Fulvio- la de todas las Universidades Nacionales.
    Como la alumna de Trabajo Social, también comenzó a resonar mi autocrítica cada vez más punzante. Y comenzó a interpelarme Paulina, como tantas veces, desde su letra impresa en mi cuaderno azul de clases del año 2005, inscribiéndose en nuestra materia. A veces, cuando las cosas son tan terribles como lo que le sucedió a ella, uno cree que todo el mundo piensa como uno, que es imposible pensar de otra manera y no renegar de violencia, impunidad y abuso de poder semejantes; sin embargo, como estamos acostumbrados a enseñar, el otro dialoga con nosotros y nos interpela de forma constante: “No, pero si esa chica de Derecho después se retractó… dijo que había sido consensuado….”, como he escuchado en las aulas. No importa: lo que nos obliga, como parte de la comunidad universitaria, es buscar la verdad, averiguar qué fue lo que realmente pasó, más allá de las implicaciones relativistas que siempre nos tientan cuando se trata de este tipo de verdades. O: “Hasta qué punto le cabe a la Facultad esta lucha si no ocurrió aquí y el parque es de todos”… Yo les digo que nos cabe totalmente, justamente porque el parque es de todos y es el camino sin vueltas a nuestra Facultad. Entonces, si la Facultad es pública y es todos, los caminos que conducen a ella también lo son; las personas que la pueblan día a día también y los problemas que haya que solucionar nos alcanzan a todos aunque sea de forma radicalizada. Y lo que le ocurrió a Paulina, a las otras dos alumnas y a tantas más que no lo denuncian y no lo publican por miedo a enfrentar la otredad, es un problema tan nuestro como la aceptación de los interinatos sin fin, la falta de presupuesto, la inestabilidad laboral, la arbitrariedad y la negligencia en la distribución de puntos y jerarquías en el estamento no docente, inexplicables y vergonzosas, por cierto…. La lista es larga y muchos la conocemos y queremos reescribirla.
    Espero que lo naturalizado siga interpelándome (e interpelándonos) siempre.
    Y, espero, también, en la hora decisiva, tener el valor suficiente para preguntar por quién doblan las campanas.

    Un abrazo.

  4. Susana Medina
    15 de Septiembre de 2013
    Comparto lo que dicen los colegas más arriba y repito lo que dije en la reunión de docentes. Hay que fortalecer la comunidad universitaria toda y colaborar con los estudiantes para que logren los justos pedidos que iniciaron esta medida de tomar las Facultades. Si bien no es la Universidad la que debe responder a todo lo que se pide, qué otra forma de hacerse escuchar tienen los estudiantes? En un mundo y especialmente en una provincia donde desde hace mucho tiempo se olvidaron los derechos de cada uno, molesta que ahora haya ciudadanos jóvenes que reclamen los suyos?
    Como dice el Prof. Gómez, debemos debatir todos juntos los temas preocupantes del momento.
    No quiero dejar de felicitar a los alumnos que se quedan en la Facultad por el orden, la limpieza, y la actitud pacífica y de respeto que tienen para con todos los que se acercan.
    Un abrazo a todos.

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