Quédate esta noche… en la Toma.

Por Cynthia Juarez

Luego de culminadas las propuestas que traen las frases “por el voto afirmativo”, “negativo”, “abstenciones”, la noche fue acercando su sombra. La zona de los merenderos cobijaba un par de almas, que como yo, estaban en la intemperie ante la expectativa cinéfila del “El estudiante”. Lindo momento político para encontrar asociaciones que nos insinuaban “cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia”. Bajo los primeros frutos del Manilkara huberi, en lo popular, el árbol de nísperos, se deben tejer tantas historias como las personas que pisaron este suelo; lástima aunque lo intente están fuera de mi alcance imaginativo y quién sabe cuántas ni cuáles emociones, ilusiones compradas y no vendidas, confidencias o argucia tramada se esconden sobre este espacio de secretos.

A los alrededores los estudiantes se movilizaban, mientras la comisión de comida disipaba los aromas de su labor, vi chicos y chicas alistándose para retirarse de la larga jornada en La Toma, otros para continuarla buscando abrigos, un suelo piadoso, alguna mesa o sillas para el descanso necesario en la madrugada.

Entre maratón de películas, risas y mate a mano, el reloj fue maratónico. Los que esperaban desvelarse sin quererlo, como yo, seguro encontraron compañeros que conocer y reconocer ante los ojos de la luna.

Entre los silenciosos pasillos de esta facultad con empoderamiento estudiantil fui salteando los cuerpos tirados al frío sueño, allá afuera aguardaba la mortecina ventisca de invierno y los fogones, algunos con guitarra incluida, invitaban a conciliar la temperatura.

Hallé otro cariz a los edificios, los mismos que guardan tantos recuerdos de mis últimos años, y en esta noche los miro tan distintos. Será un poco por este espacio inusitado y para mi histórico, será otro poco por mi y lo que en la sangre me mueve, tanto que fui  tejiendo e inhalando la madrugada de la organización entre historias individuales, ya no desconocidas, todas eran un poco mías.

Avanzadas las horas, más dormido estaba el tránsito, más despierta la naturaleza con aires de cambio.

La pregunta necesaria: ¿cuántas oportunidades de vivir la facu de madrugada tenés? ¿De exudar compromiso? Una voz anónima dijo: “si no estuviste en una Toma, no fuiste a la Universidad pública”.

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